domingo, 15 de diciembre de 2013

Saúl Ibargoyen, el poeta homenajeado este año en el Torneo

El maestro fue jurado durante la final de este 2013. 

Ricardo Suasnavar, campeón del Torneo de Poesía 2013


Este fin de año a Verso Destierro le complace anunciar como nuevo campeón del Torneo de Poesía Adversario en el cuadrilátero 2013, al poeta Ricardo Suasnavar. En segundo lugar la poeta Daniela Dávila Camacho, de Toluca, y en tercer lugar, Alejandro Zenteno Chávez. Ma mención de honor fue para el poeta Hayden Haydn Ulises Hernandez Franco. Felicidades a los cuatro finalistas. El jurado estuvo compuesto por la editora y poeta Eva Castañeda B, el poeta chileno Víctor Hugo Díaz y el poeta homenajeado Saúl Ibargoyen.

martes, 10 de diciembre de 2013

Gran Final Torneo de Poesía 2013 (Viernes 13 de diciembre, 2013)


Instantáneas de los Cuartos de Final del Torneo de Poesía 2013

Por José Manuel Ruiz Regil

I

Las patas de bronce fundido de la araña monumental de Louis Burgoise entrampan la visión del castillo de mármol donde habitan las musas. A un costado, resguardado bajo el ala ensombrecida del pegaso se extiende el cuadrilátero azul con sus destellos blancos de logos. Las cuerdas se tensan al son del tema del Torneo de poesía 2013. La voz en off de Andrés Castuera-Micher invita al respetable a tomar asiento. Dos carpas verdes resguardan del sol a la triada de comentaristas y jurado; de esa luz que cae a plomo a la hora en que la sombra es nula. Suena la campana. Empieza el espectáculo.


II

Un Suasnavar urbano, con una poesía trotante saca de su melena lo que de ciudad hay en él. Consciente de su oficio seduce a la ciudad acariciando sus partes pudendas, la bautiza al tiempo que la pisa y la posee. “La procaz”, la llama. En su poema negocia con el lugar común y rompe brechtianamente el tono narrativo para desarticular el ritmo ante el espectador.
El sol cae sobre las hojas de papel que temblorosamente el joven poeta sostiene  mientras lee su contenido. Seguro de su hallazgo remata: …ciudad, te muero un poco cada día.

III

La silueta de tres hombres de espaldas empinados sobre la mesa se aclara cuando Gustavo Alatorre alza el brazo para emitir su voto a favor de Carlos Mitru, en contra de todas las expectativas tanto del público como de los otros dos jueces. Esto hace que se alargue el encuentro, pero no impide que el ímpetu poético de Suasnavar decaiga. El poeta en busca de sí mismo, autodenominado poetastro o poeta-astro en una bella paronomasia que incluye en su poema, obtiene el favor del aplauso.

IV



Sobre las cuatro esquinas del cuadrilátero Rolando Vieyra se aposta para emitir en distintos ritmos un mismo texto. No necesitamos ganar ofertas… -pregona. Una suerte de consigna socio-política que ofrece al escucha el efecto sobreimpuesto de la multiplicidad a través de la repetición distorsionada de las mismas palabras en diferentes ritmos, lo que sugiere distintas emociones, y acciones. Un mosaico de recuadros conceptual. Después del cual, silencio. Logra desconcertar a la audiencia, pero no a su contrincante.
Castuera: ¿Ya terminó?
Sandra Vázquez: ¿Ya empezó?

V

Daniela Dávila se reconoce ave. Despliega sus alas sobre el cuadrilátero y alza su voz que se confunde con el mármol del palacio, a los pies del cual un corrillo de pichones amarillos emite su grito scout. Sostenida en el timbre de su pluma, “pájaro remendado”, coge con el pico el laurel del triunfo.

VI

El bardo Zenteno asciende con marcial indulgencia. Bajo la boina resguarda el oficio del metro bien cultivado. El mito y la lucha transitan sus venas. Su poesía se vierte por raudales veracruzanos. Epopéyica voz canta al Papaloapan. La luz traspasa el vidrio de sus anteojos para iluminar las corrientes que nutren orillas, alimentan flora y fauna, esa que reconoce, sitia el cauce mucho antes que llegáramos nosotros a poblar.

VII

Entre las sillas se pasea, bajo el ala de un sombrero negro, el poeta Chileno Hans Paul Manhey, ofreciendo varios títulos de la colección Poesía sin Permiso, de Editorial VersodestierrO. Feliz de ver el resultado de su esfuerzo resurte sus manos  y siembra esas semillas en los bolsillos de nuevos lectores que cultiva al paso.

VIII
“No al robo de todos los tiempos” reza una pancarta que una mujer entusiasmada por la participación de Lucía Izquierdo erige frente a la carpa del jurado. Su grito reclama un voto más por su favorita, pero la decisión del jurado es inapelable. Al pie del pancracio muestra hacia los cuatro puntos cardinales la consigna. Debajo de su back pack se asoma un angry bird que apoya la moción.

IX

Con su playera de canario Hayden sorprende a la audiencia con la historia de una Alicia  no tan maravillosa. Una macabra historia donde se reconocen los rasgos de la psicopatología familiar  destaca como el contenido más siniestro de la tarde.  Único. Raro. Malditismo vigente premiado por  el aplauso y el voto del jurado, después de un empate contra Mauricio, con quien hacia la recta final se traba una metafísica relación epistolar entre contendientes, de la que sale avante Hernández diciendo: apágame la luz del escenario.

X


Una pareja de sombreros claros toma asiento en la primera fila. Otra dupla darketa se detiene frente al escenario, toma foto con su celular y sube a redes. Un grupo de turistas atraviesa y se pregunta. Una familia quisiera detenerse pero apunta el sitio web con la intención de investigar sobre el evento después. Solitarios sentados a la orilla de la jardinera del Palacio abren su escucha curiosa ante la intervención poética en la explanada de la libertad.

XI

Miguel Santos bajo la carpa del jurado revisa el texto que se lee en escena. Apunta en las casillas que previamente diseñó sobre la hoja con el nombre de los contrincantes su valoración. Al cabo de unas sumas y divisiones obtiene la justificación de su voto. Junto a él Dionisio Munguía, de boina clara y suéter verde da lectura al texto. Hace anotaciones mentales y corrige el estilo sobre la marcha en la hoja, haciendo pequeñas incisiones que marcan lo que para él serían mejoras de taller. Gustavo Alatorre con su eterno luto suda su encomienda y ejerce el poder crítico que le confiere su oficio. Por eso casi nunca está de acuerdo con la mayoría. Y se revela y pone contrapesos al facilismo.

XI
Ciclópea, bajo su melena alborotada Claudia López otea los momentos cumbres de la tarde. Al pie de la carpa de jueces, sentada en una silla estratégica a un costado del ring, regala sonrisas a cambio del testimonio en video que será memoria de redes.







viernes, 29 de noviembre de 2013

"Dimes y diretes en el pancracio de la poesía", por José Manuel Ruiz Regil

Octavos de final Torneo de Poesía 2013, por José Manuel Ruiz Regil
Desnudando su alma se enfrentan en desafío
Abi 13
El espectáculo del ring dispuesto en los jardines de la legendaria Casa del Lago de la U.N.A.M. bajo una carpa blanca frente a un templete donde se ubicó la mesa del jurado, comienza este 15 de noviembre con una exhibición individual a cargo de Joana Medellín, quien desde el año pasado golpea fuerte a sus contrincantes con una estrategia que evidencia más un furor uterino que un sesudo despliegue de habilidades. Sin embargo, el público la aclama –no tanto como ella a sí misma, o como ella desearía- y se ha ganado su lugar con esa poética artificiosamente incendiaria, pero eficiente en términos de espectáculo. En esta ocasión transitó sobre el ring vestida de gladiadora, con alpargatas de cuero y todo para montarse en la anáfora No estoy dispuesta a morir… seguida de una serie de despojos de superficialidades en un anhelo por alcanzar lo esencial; un canto a la vida más allá del pensamiento, de la cultura, del cuerpo, incluso. Un manifiesto poético en sí mismo de gran intensidad que inscribe esta pasión en el cuerpo electromagnético del devenir del tiempo: Suscribo en mi vida un verso renovable para perseguir la inmortalidad.
Baja del escenario para repetir su ausencia una vez se ha expuesto, como hace en cada aparición. No suele quedarse a escuchar a sus colegas.

I La cruzada.
El primer encuentro es entre Daniela Dávila y Carlos Chávez. Una dupla muy pareja, pues lo que una tiene en profundidad y brevedad el otro lo tiene en interpretación y forma.  Daniela abre con un poema amo-erótico  que por ahí lleva la frase el tiempo hace hoguera con el olvido. Tímida sobre el escenario, envolviéndose en su suéter beige tejido, Daniela se lanza a las aguas turbias del juicio confiada en su palabra.
Al correr el tiempo de Carlos, una ola de gritos que simulan porra se eleva desde un corrillo comandado por Joana, en una orilla cercana al lago de Chapultepec. No se sabe ya si como grito de apoyo o como sabotaje, pero la gritoniza distrae. Sin embargo, el poeta retoma con aplomo su texto y lo suelta al público con una voz fuerte y firme. Un texto con buen ritmo y medida, más, al criterio del jurado, conformado por los poetas Mónica Suárez, Artemio Ríos Rivera y Antonio Salinas, parece confuso. Los votos finales del primer round se inclinan por la fémina.
El segundo round le da más confianza a Daniela, quien fija su atención en el texto. Su expresión corporal es la misma, como si le diera vueltas al reboso, pero confiara en el arma que trae cargada bajo el brazo. Tocarte es introducirse a un bosque de cuerpos. Su segundo poema muestra una estructura circular y describe el proceso de sanación del alma.
Carlos monta un tinglado de trabajo con los campos semánticos de la carpintería para componer un poema amoroso donde el objeto de amor es un monigote parecido al Golem en femenino, que a su vez crea al amante que ella necesita. El round definitivo es para Daniela, quien es la primera calificada para pasar a cuartos de final. Ambos poetas se dan un abrazo amistoso y bajan a sus lugares.
II La Tacolpeña.
El segundo encuentro es entre Ricardo Suasnavar y Everardo Antonio Torres, éste último ganador de las eliminatorias en Durango. La diferencia generacional es evidente. Everardo trae una poética clásica, romántica, probada y bien templada por los años en versos hechos a la medida de su ritmo y tono. Ricardo es la ebullición del verso libre y el descubrimiento vital. Ambos con poéticas muy acabadas, lo cual pone en serio predicamento al jurado.
“Para seguir soñando”  de Everardo tiene un ritmo muy cuidado; es un poema bien cimentado en imágenes reconocibles que coquetean con el lugar común. Ricardo, en cambio, ensaya a nombrar la realidad con un vuelo lírico lleno de frescura: El instante, raudo pegaso de inalcanzable trote… no somos más que polvareda…
El primer round es para Ricardo. En el segundo Everardo lee “Ojos negros”. Repite la estrategia de apostarle al metro clásico. Se siente el oficio y la meticulosidad del ebanista de versos, pero el tiempo y la ciudad hacen estragos sobre la tradición y hacen ver las pieza de vidrio soplado del artesano tradicional un tanto empolvadas frente al grito urbano, filoso, casi de láser que trae Ricardo. No tengas miedo, poeta….  El joven apuesta por la honestidad y el aquí-ahora, el llanto almizclero que nadie esperaba…
Es claro cuando un poeta se expone limitado en sus recursos o su voz es siempre la misma. En torneos de esta naturaleza no le queda más que apostarle a la suerte. Si en su haber no hay más que lo mismo, se expone a obtener resultados semejantes. Ante el tsunami de imágenes frescas de Suasnavar, Everardo palidece con un poema cantinero “Guitarra vieja”, que como bien lo apunta el comentarista Andrés Castuera-Micher “con dos chelas  y un trío estaría hecho”. Pero éste es otro ambiente.
La psicomagia de Ricardo se impone en este encuentro donde la apuesta es hacia la posibilidad, antes que al testimonio de una vida hecha. El encuentro es de Suasnavar, quien califica para la siguiente etapa.
Mientras el evento transcurre se nutre un público cada vez más interesado por lo que sucede. La rúbrica sonora del evento suena su estridencia soltando al aire frases como deporte intelectual… se suben a pancracio a luchar… Dux se coronó campeón… Llegaron tres mujeres, sensación… Santos se lo llevó… que intrigan a los paseantes. Las sillas se ocupan por completo y detrás de las famosas rejas de Chapultepec miradas expectantes atienden al encuentro.
Uno de los participantes, el veterano Hans Paul Manhey, acude a la cita abrigado por una porra de alumnos y admiradoras a la que seguramente prometió no decepcionar. Entusiasmados lo animan a conservar la calma, mientras hace los pasillos de ida y vuelta echando humo, mientras llega su turno.
III La Nórdica.
El tercer encuentro es entre Rolando Vieyra y Alus Jones. El primero con un look de financiero decimonónico. Todo skinny pants color beige y un saco breve, oscuro, que hace juego con una corbata de moño, muy ad hoc al corte de cabello y armazones tipo hipster. Consistente con su atuendo despliega una poesía breve que hace de la anfibología una virtud: El grenetino sabor de tus pechos… La seguridad con que planta sus versos le da la victoria, luego de tener a su adversario en jaque como vikingo tras la presa. La catástrofe de Rolando Vieyra se impone y gana el encuentro.
IV La Noria.
Adrián Hernández se enfrenta a Alejandro Zenteno, quien presenta su poema El pulso de la voz, con cierto aire lorquiano, muy cuidada la voz lleva a buen puerto sus imágenes, frente a Adrián que, sin experiencia en el micrófono y con una inseguridad evidente balbucea un poema cifrado en estructura alfabética. Algunas imágenes al vuelo que se desploman entre las cuerdas del ring y la mesa del jurado quedan como promesas de una mejor lectura. Se antoja saber el misterio de aquella mujer elefante, o por qué el Splash está relacionado con la muerte de un hombre mosca cayendo del piso 88. En el segundo round Zenteno se zambulle en Champotón, un poema épico, mientras Adrián Hernández sigue en su enunciación alfabética. El triunfo es total para el partisano de los versos.
V La guillotina.
En el siguiente encuentro Carlos Mitru, de Toluca, con una poesía breve se enfrenta a Óscar Luviano, quien arrasa la justa con una poética narrativa que por momentos saca de balance al jurado y lo hace cuestionarse sobre sus paradigmas. Carlos lee “Biografía” y se lleva el primer round. Pero Óscar arremete con la misma receta de los pájaros segunda versión, la cual surte su efecto en la curiosidad del público y el jurado y le vale ganar el segundo encuentro. Su poesía es una mezcla de técnica bien dominada, mezclada con un lenguaje coloquial estructurado para sacudir los significantes.
El laberinto de los pájaros 3era versión, rompe y denuncia el lugar común: Creas la creación si sonríes desnuda.
A estas alturas Castuera-Micher comenta con Steelman, quienes realizan la narración del evento, que están gratamente sorprendidos por el dinamismo y la inteligencia con que el jurado aprende y crece junto con los competidores; recapacita su voto y corrige, emitiendo en cada ocasión un juicio fresco.

VI La quebradora.
Es el turno de Hans Paul Manhey contra Ney Mauricio Andrade. Antes de iniciar su exposición Manhey aclara que “después de mucho explorar y pasar por las vanguardias sé que se puede generar emoción con pocas palabras”. Y se lanza despreocupado al abismo del amor romántico en  un tú y yo que va hilvanando las dos orillas de un entrelazar de vidas en el que el otro es esencial para ser: Tu rostro es todo amor/ mi amor es todo.
Ney Mauricio apunta un derechazo con su Oda al café y más tarde con “Amanece”: todavía sueñan los cocuyos al otro lado de la almohada.
Manhay responde con “Te regalo mis versos”, un bello poema, sincero, cuya complejidad técnica alejandrina es inversamente proporcional a su sencillez. Pero no es suficiente para el jurado y le da la victoria al novel.
VII. El Tornillo.
Les siguen Lucía Izquierdo y Leobardo Jacob, éste de puebla, caballerosamente le dedica su poema 23 a su oponente. La imagen del espantapájaros advierte a los cuervos que huyan despavoridos porque hoy es mi día de suerte… Lucía, responde implacable con Artemisa: no puedo evitarla sonrío, ante tu imagen socializada… El 1er round es para Lucía izquierdo. El jurado privilegia la brevedad contundente ante la imaginería sensible de Jacob.
En el segundo round presenta su poema 16. Lucía inquiere ¿Qué sienten los poetas de la nueva era? …más el luto es hoy por la poesía... –dice. Pesa entonces la ausencia de sentido que le da sentido a todo lo demás. Gana Lucía.
VIII. El francotirador.
El último encuentro de la tarde es catastrófico. Frente al experimentado Hayden Hernández que inquiere la naturaleza de Jehová o es capaz de sumergirnos en el palpitante recorrido de la piel hasta los lugares más fruncidos con su lenguaje coloquial y desparpajo, Adhara Duval hace un poema de amor feminoide sin medir el efecto devastador que su romanticismo decadente puede generar en un público feminista, presumiblemente crítico en cuestiones de género, y se entierra desde el título: Tómáme a bocajarro. ¿Alguna duda de quién ganó el encuentro?


lunes, 11 de noviembre de 2013

La poesía es un loto en medio del pantano (Clasificatoria del Torneo de Poesía Adversario en el cuadrilátero 2013)


Por José Manuel Ruiz Regil


El sábado 2 de noviembre regala a los transeúntes del Centro Histórico de la Ciudad de México una atmósfera mística apacible para recordar a sus muertos y rendirles tributo en los altares efímeros que alegran la plancha del Zócalo. El ánimo nacional resguarda un luto festivo en el que la raza se reconcilia con sus ancestros, y es ocasión  de reflexionar en el sentido de la vida y de la trascendencia de las acciones. Día propicio, entonces, para la poesía que hurga en la intimidad de la existencia buscando respuestas. Voces de todos los puntos cardinales han respondido a la convocatoria pública que ha hecho Editorial VersodestierrO para inscribirse en la primera eliminatoria del Torneo anual Adversario en el cuadrilátero. En esta ocasión en homenaje al poeta uruguayo Saúl Ibargoyen, y celebrado en la explanada del Centro Cultural José Martí, en las inmediaciones del metro Hidalgo, esa plaza que es hervidero de comales, chemo y transbordos, frente a la iglesia de San Judas Tadeo.
A las doce en punto, según programa, inicia la contienda en el ring. El público asistente aguza sus oídos, afina su mirada, ocupa sus asientos llenando el sillerío, y ocupando cualquier espacio de pie alrededor del cuadrilátero, iluminado su perímetro con llamas de cempasúchil. Los puestos alrededor de la plaza se vuelven hacia el centro, donde ha comenzado la acción. El miasma urbano se prepara para la eclosión. El loto de la poesía está a punto de nacer en medio del pantano de la ordinariez. 42 poetas desfilarán ante un jurado compuesto por especialistas, la maestra Becky Rubinstein, el poeta Ricardo Ríos y Cecilia Suárez, azuzados por la malicia inteligente de Adriana Tafoya, pero manteniendo una objetividad a prueba de neblinas.
Al micrófono Andrés Castuera-Micher, locutor de Código D.F. haciendo la narración minuto a minuto del evento. Sobre el escenario anunciando a cada uno de los participantes, el poeta y editor Andrés Cisneros de la Cruz, quien ha recogido su medusística melena bajo una gorra con visera retando a salir al sol; Hortensia Carrasco en su bien representado papel de réferi, asombrada de la frente también, viste unos sospechosos shorts que coquetean con unas altas botas de luchadora trenzadas en alba agujeta. Alrededor de las cuerdas el poetastro, forcado que el destino ha convirtió en payaso de rodeo, se dedica a congelar un gesto que aprese alguna idea poética, a manera de estatua viviente a lo largo del encuentro.
A un lado del cuadrilátero, la estación libresca ofrece como frutos recién cortados del árbol de la imaginación los títulos más actualizados de la poética contemporánea mexicana. Junto a este paraíso arborescente una librarrera honoraria en un momento dado sube al ring acompañada del luchador profesional Steelman, promotor también de este deporte intelectual, quien hace una invitación a conocer la Antología de poetas en el cuadrilátero, edición que da cuenta de los participantes y todo su devenir desde el 2007 cuando se lanzó la primera convocatoria. Desde entonces han surgido nuevas vocaciones, y poetas incipientes y experimentados han tenido el estímulo deportivo necesario para continuar probando su “garra” en este formato de contienda amistosa que ha revolucionado la escena poética nacional.
Suena la campana y el primer ba(u)rdo es nombrado para “ascender al ring”, como lo anuncia tradicionalmente Cisneros, con ese tono de epopeya que le imprime gravedad a todo lo que toca, y uno a uno desfilan frente a la mesa del jurado, el cual por única vez los juzgará en lo individual, ya que a partir de los cuartos de final tendrá que elegir entre dos contendientes en un round. Así es que desnudos de relatividad, aficionados, profesionales, curtidos y donceles pasan entre las cuerdas de la crítica; unos bien librados, refrendan su autoestima con el aplauso del público; otros no esquivan el abucheo que su incipiencia (insapiencia) poética exhibe, pero todos con el garbo de ese espíritu competitivo y con el orgullo de mostrar sus resultados y alcanzar la calificación necesaria para pasar a la siguiente eliminatoria.
Es de llamar la atención la presencia del tema amoroso cursi, digamos, de poster de papelería, que permea a la mayoría de los participantes. Obviamente, ese primer filtro descarta precisamente, todo lo que no es poesía. Este desbrozamiento doloroso es necesario, pues si bien los “poetas” suben orgullosos de sus creaciones, es el público, representado en los jueces quien determina lo que quiere apoyar, y se ve que definitivamente no se inclinan al melodrama, lo cual salva al arte.  Se van quedando entonces los artífices que ya han desarrollado cierto oficio, malicia verbal, efectismo escénico y cuentan con las habilidades para hacer de su contenido poético un buen espectáculo. Es el caso de Teporocho cósmico de Témok Saucedo, o Hans Paul Manhey, quienes logran los primeros ochos del día, luego de que, como bien identifica Castuera-Micher, la escala Rubinstein de calidad, por el rango tan bajo de calificación que consistentemente la maestra Becky otorga a los participantes, mantiene a varios por debajo de los cinco puntos hasta bien entrada la contienda.
Julio Alpízar se conforma con la narración superficial de un encuentro amoroso de lo más ordinario, Laura Daniela Ramírez asesta una imagen poderosa con eso de De ver tanta espera se me ha secado el pensamiento, pero se alarga en el tiempo y eso la afecta. Frizia Guerrero no sabe qué hacer con el bonche de hojas con que ha subido al escenario. Lleva su poema escrito en letra grande con plumón, y se pierde en una larga enumeración de elementos sin sentido que más que poetizar sofistican innecesariamente una realidad que dicha sin más, sería más poética, quizá.
Eduardo Reyes nos lleva al baile diciendo que los poetas son el hazmerreir de las sombras. Ademar Mena exhibe un poema de amor homosexual bien logrado que aparentemente, pasa inadvertido. Ilce García Cortés, abre la puerta del oxímoron diciendo que Hay aquellos que duermen solos bien acompañados… Un poema imaginativo. Arturo Vázquez, amenaza con cumplir los deseos del otro:  No me pidas que te escriba. Podría hacerte caso. No le basta su osadía para ganar puntos al jurado. Con Mauricio Andrade la escala se va para arriba. Luego sube Daniel González Rodríguez cuya interpretación evidencia sus días de vagonero y no logra dar a su lectura la dignidad poética que necesita. No era la muerte. No me gustan las ojeras de los que viven todavía. Lucía Izquierdo empuja el marcador hacia arriba. El comentario es que ya se le ve el aire de finalista. Sube Oscar Luviano con Poema de amor a la muchacha de un video visto en internet, el vouyerismo electrónico como motor poético.
Es de llamar la atención la tesitura conversacional de la mayoría de los poemas, la casi ausencia de metro. Y no es poco común advertir la influencia del mal contemporáneo, el facilismo, la ovo-envoltura de la puntada, la arrogancia esfintérica carente de autocrítica y de una comprometida y constante formación en las tradiciones poéticas que nos nutren y nos sufren. En el mejor de los casos habla la beatnickmanía, o priva el tono reggaetonero, muy pero muy urbano. Y el jurado no se hinca ante cualquier maldito de segunda mano.
Mientras Uriván Aguilar se desgañita por un siete, en la carpa editorial se regalan posters de Elogio al oficio. Todo aquel que participa o compra un libro tiene derecho a escoger una de las versiones que se ofrecen de los carteles que homenajean a los poetas fundacionales de la tradición. Entre ellos Borges, Cavafis, Tomás Segovia, Beckett, Pacheco, y otros.
Detrás de los participantes, como cauda de eco, el ojo sagaz de Claudia López Vargas retrata tras bambalinas el nervio, la expectativa y la experiencia tan cálida como honesta de un Hans Paul Manhay, poeta chileno quien regala a la cámara una bella autocrítica envuelta en la encantadora sonrisa de la experiencia.
Svetlana con su poema en tres partes logra elevar a lo más alto la escala del jurado. Le sigue Jesús Cárdenas, quien desde que espera su turno se ve nervioso. La inexperiencia obra en su contra y le apaga la voz, lo que no ayuda al tono íntimo de su poesía. Habrá que leerlo en otro contexto. Su poema parece de amor, pero habla a la muerte. Utiliza el lugar común del capullo y la metamorfosis. Dice el comentarista que “a éste sí le va a cobrar impuestos”. Aun así hay un siete de Becky Rubinstein. Sube López con un poema de tono panfletario. Mientras esto sucede la resonancia social en la plaza es rotunda. Un paseante se acerca a preguntarme cómo puede participar. Gladiador asegurado para el año que entra.
Célebres son los comentarios de Castuera-Micher, quien con un agudo sentido poético denuncia los lugares comunes y sugiere grabarlos fiscalmente como castigo. Lo mismo que a los poemas cursis a los que sugiere sacarles copias y dejarlos a la salida del cine con la certeza de que alguna ingenua caerá. Buscapiés a Steelman de quien exhibe sus pocas habilidades comerciales al asumir que si está en la mesa de libros rematará todo, pues seguramente no se sabe los precios. Hace frío, critican al luchador, que normalmente muestra su trabajada musculatura, que “hoy viene muy tapado”. Las chicas extrañan las botas y el calzón deportivo.
Rolando Vieyra presenta un poema de resonancia futurista: Piropos envueltos para regalo….Hace onomatopeyas, mezcla elementos surrealistas. Su esfuerzo le vale el 8.5 de la autora de Las princesas sin reino. El experimentado Hayden Hernández, el favorito de Steelman según Castuera, “es el cuate del glu glu, ya con una prestancia escénica de finalista”. Hace su poema de memoria, lo cual todavía le favorece más su interpretación. Con la experiencia de por lo menos cuatro torneos a cuestas, se va con un poema corto de alto impacto, y obtiene la calificación que busca.
José Manuel Villegas juega al malditismo. Alejandro Zenteno hace un poema taurino con toda la estampa. El final se le cae, pero logra su cometido, cornar al jurado y brincarse al callejón de la siguiente contienda. En contraposición está Felipe Alonso, posesionado de su rol de galán de escritorio público, y Castuera no se la perdona y lo manda al monumento del lugar común.  Efectivamente, digno representante de las más bajas puntuaciones de la Escala Rubinstein. Le sigue Adrián Fuentes, le brinca a los talones al malditismo, pero acaba en una vuelta de tuerca moralista que destruye su esfuerzo. Se gana un 3 del jurado. A Ricardo René Arreola lo siguen calificando bajo. Luego Max Chá hace un poema ordinario sobre lo ordinario. Son varios poemas en los que acaba pontificando. Se queda en los 6. David Lara Martínez no tiene carisma para leer. Su participación es una flagelación de intimidación impúdica. Largas enumeraciones malditistas.  Ante el 4 del jurado, el comentarista sentencia: ¡Lo castraron!
Dos de los últimos garañones se distinguen por su atuendo hipster: sudadera, snikkers y tennis sin calcetines. Modas vemos, poesía no sabemos. La inoportuna aparición de una patrulla rodeando la plaza apaga su, de por sí, tímida voz y quedan fuera. Cierra el evento la búsqueda de Ricardo Suasnavar, un joven y talentoso poeta que regala imágenes volátiles, con las que gana uno de los más altos puntajes (9) y pasa a la siguiente eliminatoria …en el espacio los hombres son inasibles y se les quiere coger del nombre.
Mientras el jurado delibera y negocia con los puntos decimales, la atmósfera se enciende con el tema musical del torneo, un remix de Jaque González con letra de Sergio García Díaz, y música de Aby 13 y un fragmento de “Cruz de ceniza”, de José Manuel Ruiz Regil, acompañada por el rapeo energético de Biukte Salvador, en una producción original de José Verde. Sello sonoro que imprime definición y atmósfera del encuentro a partir de esta edición.
Después de la contienda, la selección de los 14 clasificados para los cuartos de final queda así:
1. Svetlana P. Garza, 25.9
2. Daniela Dávila, 24.8
3. Ricardo Suasnavar, 24.8
4. Rolando Vieyra, 24.5
5. Alejandro Zenteno Chávez, 24.3
6. Óscar Luviano, 24
7. Hans Paul Manhey, 23.9
8. Lucía Izquierdo, 23.6
9. Leobardo Jacob, 23.5
10. Adhara Duval, 23.7
11. Hayden Hernández, 22.7
12. Neil Mauricio Andrade, 22.7
13. Carlos Mitru, 22.6
14. José Adrián Hernández, 21.8 versus 15. Alus Jonez, 21.8 (por empate disputarán en versus su pase a los Octavos de final el mismo 16 de noviembre)
Retadores (en caso de la ausencia de alguno de los participantes)
15. Fernando Bonilla, 21.7
16. Temok Saucedo, 21.6
Los poetas clasificados directamente son: el campeón del Torneo Relámpago de Poesía Durango 2013: Everardo Antonio Torres y el campeón del Torneo de Poesía Zona Sur 2013: Carlos Chávez.

Confiamos en que de aquí a un mes estos gladiadores bruñan sus filos y den un espectáculo digno del esfuerzo que los coordinadores, patrocinadores y público en general hacen para favorecer el florecimiento de la voz poética. Los campos de entrenamiento (bibliotecas) están llenas de retos y programas que podrán desarrollar las habilidades conceptuales y formales de los contendientes. Asimismo, los talleres que se ofrecen al por mayor son una buen cauce para todo creador, ya sea que comience o que desee ser autocrítico con su trabajo. La inversión de tiempo-esfuerzo que se haga en aprehender herramientas poéticas redituará en el impacto de su voz en el ring. El ejercicio de la poesía es el de un jardinero cósmico que trabaja con las leyes naturales: un mago que si no pone atención, se fulmina. Nos vemos el 16 de noviembre en la Casa del Lago, para ver cómo sacan chispas los hierros de estos aguerridos contendientes. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

La lista de los poetas clasificados para los Octavos de Final 2013

La lista de los 14 poetas clasificados para el sábado 16 de noviembre, en Casa Del Lago Unam, a las 13 horas. No se lo pierdan!

Los jurados de la clasificatoria fueron: Cecilia Juárez, Ricardo Ríos, Becky Rubinstein.

1. Svetlana P. Garza, 25.9
2. Daniela Dávila, 24.8
3. Ricardo Suasnavarr, 24.8
4. Rolando Vieyra, 24.5
5. Alejandro Zenteno Chávez, 24.3
6. Óscar Luviano, 24
7. Hans Paul Manhey, 23.9
8. Lucía Izquierdo, 23.6
9. Leobardo Jacob, 23.5
10. Adhara Duval, 23.7
11. Hayden Hernández, 22.7
12. Neil Mauricio Andrade, 22.7
13. Carlos Mitru, 22.6

14. José Adrián Hernández, 21.8 versus 15. Alus Jonez, 21.8
(por empate disputarán en versus su pase a los Octavos de final
el mismo 16 de noviembre)

Retadores (en caso de la ausencia de alguno de los participantes)
15. Fernando Bonilla, 21.7
16. Temok Saucedo, 21.6

Los poetas clasificados directamente son:
el campeón del Torneo Relámpago de Poesía Durango 2013:
Everardo Antonio Torres Martín González Mercadoy

y el campeón del Torneo de Poesía Zona Sur 2013:
Carlos Chávez (Carlos Chavez).

Les deseamos a todos suerte poética.

Comité Organizador
Torneo de Poesía Adversario en el cuadrilátero 2013